John Stuart Mill (1806-1873) ya era pre-Keynesiano…

Stuart Mill fue un filósofo, político y economista inglés representante de la escuela económica clásica y teórico del utilitarismo.
La libertad social según Mill consistía en poner límites al poder del gobernante, de tal forma que no fuese capaz de utilizar su poder en beneficio de sus propios intereses y tomar decisiones que pudieran conllevar perjuicio o daño para la sociedad… lo que denominó como la “tiranía de la mayoría”.
Siendo utilitarista, sostiene que uno debe actuar siempre con el fin de producir la mayor felicidad para el mayor número de personas, dentro de lo razonable.
Quizá su más clara ruptura con la ortodoxia de la economía clásica fue en la cuestión del Papel Económico del Estado. Subrayó la importancia económica “civilizadora” del Estado como propulsor de mejoras en los servicios educativos, sociales y culturales…
Y una importante función estabilizadora, siendo bueno que el Estado recogiera, por medio de los impuestos, una parte creciente de los fondos invertibles y la utilizara para financiar proyectos socialmente beneficiosos.
John Stuart Mill no veía un Estado dictatorial en su versión del socialismo: pensaba más en Instituciones Cooperativas Voluntarias y de Coparticipación entre el Capital y el Trabajo…
Mucho antes que el New Deal de Roosevelt y la Teoría General de Keynes ya estaban escritas sus ideas…

Mark de Zabaleta
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Porqué hay que volver a Keynes…

En 2007, el mercado de las hipotecas de alto riesgo empezó a desmoronarse, lo que indicaba que “el experimento de varias décadas de duración consistente en permitir que unos mercados apenas controlados generasen crecimiento y prosperidad había fracasado”.
Y siempre se vuelve a la polémica entre John Maynard Keynes y Friedrich Hayek, polos opuestos del pensamiento sobre la política económica: Keynes suele ponerse como ejemplo de defensor de la intervención gubernamental en los mercados, mientras que Hayek está considerado el defensor del capitalismo liberal…
Ambos alcanzaron su máxima proyección en la posguerra de la Primera Guerra Mundial. Vivieron el auge económico de los años veinte y la Gran Depresión y llegaron a opiniones radicalmente distintas sobre si era correcto permitir que el capitalismo de libre mercado siguiera su evolución sin control.
Keynes estudió que los mercados no generarían automáticamente el pleno empleo y que durante las crisis económicas podría haber largos periodos de paro a gran escala. Sostenía que el Gobierno tenía el deber de aliviar el sufrimiento de los parados aumentado la demanda agregada de bienes y servicios.
“No hacemos nada porque no tenemos el dinero necesario”, decía Keynes en 1930 a un comité gubernamental que investigaba las causas de la crisis económica. “Pero es precisamente porque no hacemos nada por lo que no tenemos dinero”.
Hayek llegó a una conclusión muy diferente. Tras la Primera Guerra Mundial, la hiperinflación castigó la economía austriaca e hizo desaparecer los ahorros de millones de personas. Esta experiencia, volvió a Hayek inflexible “con quienes defendían la inflación como cura para una economía en quiebra”. Y llegó a creer “que quienes defendían los programas de gasto público a gran escala para acabar con el paro estaban incitando no solo una inflación incontrolable sino también a la tiranía política”.
La actual situación en Europa, en la zona Euro, demuestra que, al igual que el BCE y las lecciones de Economía Alemanas, Hayek estaba equivocado…y, de hecho, la intervención de los gobiernos USA y Japón combinando medidas monetarias vía sus Bancos Centrales y una positiva política fiscal son un modelo a seguir para superar la Crisis…
Lo dijo claramente Keynes: Lo esencial del sistema capitalista puede ser preservado si se hacen las reformas necesarias, pero un capitalismo no regulado es incompatible con el mantenimiento del pleno empleo y la estabilidad económica.
Mark de Zabaleta
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Mariano el Lacónico…

Se llama lacónico a quien, como los antiguos laconios, es sumamente parco en palabras.
Laconia (Lacedemonia) fue en la Antigua Grecia una parte del Peloponeso cuya ciudad más importante fue Esparta.
Los laconios o espartanos se dedicaban casi exclusivamente a la guerra, lo que les exigía una educación militar estricta desde la infancia.
Suele usarse el adjetivo “espartano” con el significado de “estricto, austero, sobrio, firme, duro”.
Su educación no contemplaba las artes ni las letras o la oratoria como en el caso de los atenienses, por lo que eran prácticamente analfabetos.
Eran tan parcos al hablar que no se entendían con sus vecinos…
Posiblemente la historia se repite, pero con distinto reparto.
Mariano es parco en palabras, porque cada vez que habla convence menos sobre la dudosa capacidad de este Gobierno para conseguir la recuperación económica…y acabar con el paro.
Y aunque la renta disponible de las familias no deja de menguar es capaz de exigir unas “espartanas” medidas de austeridad y recortes…cuando al mismo tiempo tiene mucho que explicar sobre la financiación del partido que preside, los sobre/sueldos y la corrupción… y las expectativas de los inversores no son buenas!
Para Keynes la eficacia marginal del capital era una cuestión de expectativas, ¿Tenemos expectativas…o sólo nos queda pensar que a largo plazo todos muertos?
La estrategia espartana para el pueblo no es la solución…y no se puede dar la callada por respuesta!

Mark de Zabaleta
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¿Ha oído hablar Mariano del Control de Gestión?

Parece claro, según su discurso en el Senado, que él no. El “Llanero Solitario” actuaba como un electrón libre manejando las Finanzas de su Partido sin que nadie supiese nada.
Y dijo: “Lo que sí sabemos es que el único hecho probado hasta hoy es el del dinero que ha aparecido en las cuentas del señor Bárcenas en la banca suiza.”
¿De dónde salió este dinero? Porque Bárcenas no recalificaba ni adjudicaba en los ayuntamientos….
Está claro que las explicaciones de un gobernante nos dan una clara dimensión de su capacidad como gestor de la mayor “empresa” del país ¿No? Y es obvio que no sabe controlar la gestión de una empresa…
Quien no sabe gobernar es siempre un usurpador (Carlo Bini)
Ya lo dijo Milton Friedman…”Uno de los más grandes errores es juzgar a las políticas y programas por sus intenciones, en vez de hacerlo por los resultados”.
Seguro que todavía no había oído hablar de Mariano!
“¿Me equivoqué al confiar en una persona inadecuada? Sí. Cometí el error de creer a un falso inocente, pero no el delito de encubrir a un presunto culpable.”
Lenin siempre decía “La confianza es buena, el control mejor”.
“¿Se han pagado sueldos? Sí. ¿Se han pagado remuneraciones complementarias por razón del cargo? Sí. ¿Se han pagado anticipos o suplidos a justificar por gastos inherentes al desempeño del cargo? También, como en todas partes.”
Le faltó decir dónde… ¿en Alemania?

Mark de Zabaleta

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